sábado, 14 de julio de 2012

ESOS LUGARES MÁGICOS - TERRAMAR




Descubrimos el antiguo autódromo de Sitges hace un año por pura casualidad mientras cotilleábamos San Google Maps. En el circuito no se puede entrar con el coche, pero sí que puedes acceder a él si aparcas a 100 m y vas andando. Llama la atención que la carretera de acceso esté sin asfaltar (lo que revela aún más la orfandad de este lugar). No obstante, en YouTube hay vídeos donde se ve que lo abren de vez en cuando para que la gente se haga unas vueltas. Como curiosidad diré que debajo de las gradas hay una pequeña casa donde vive un señor con gallinas, bien podría ser el guarda del lugar -pero, vaya, que a nosotros nos ignoró por completo-.

El autódromo es un sitio especial, yo diría que tiene duende. Lo más llamativo son las vistas infinitas del circuito y sus agresivos peraltes. No se ve ningún edificio por los alrededores, sólo hay naturaleza, así que la sensación es de hecatombe total. Sin duda un sitio fantástico para darse un paseo, echar unas fotos y hablar con un buen amigo. 


Copio y pego de la Wikipedia: Autódromo de Sitges-Terramar, es un circuito abandonado tipo oval inaugurado en 1923 y en desuso desde los años 50. Está situado en el término municipal de San Pedro de Ribas (vecino de la urbanización Rocamar) aunque por la cercanía con Sitges se le da este nombre. El circuito tiene una longitud de unos 2 kilómetros, es ovalado y son notables sus peraltes de 60 o más grados.

viernes, 13 de julio de 2012

Capítulo 8

Ésta es una de las ilustraciones que estoy preparando para el libro de Dada. Una de muchas. Tengo bastante trabajo por delante, pero esta vez nadie nos encorre y eso, en los tiempos en que vivimos, es un privilegio.

Encorrer: Perseguir a alguien corriendo.

jueves, 12 de julio de 2012

Pues no ha llovido ni nada


Y lo que me ha cambiado la vida, oiga. Seré breve: Vendí la casa, me mudé a Barcelona, me casé y me reproduje. Por lo demás, todo igual: sigo teniendo migrañas, sigo enganchada a la Wacom y mataría por ir de tapeo con mis amigos por El Tubo o La Magdalena.
La cosa es que llevo unos días haciendo acopio de antiguas ilustraciones para un proyecto que comparto con mi buen amigo Pablo Ferrer. Así que he tenido que tirar de discos virtuales, blogs y demás sitios web para rescatar algo de material gráfico. Es abominable el rastro que una persona va dejando en la red a lo largo de los años. Aunque he de decir que también es adorable recordar cuando prefería ir sobre ocho ruedas antes que sobre unos tacones o cuando evangelizaba a los amigos en pro de un Mac o cuando era inmune al brebaje de D. José Cuervo. Qué de recuerdos, madre. Y ahí están, al alcance de todos.Y ahí los dejaré, al alcance de Daniela.