miércoles, 26 de noviembre de 2014

SEXIES HITS

Tres canciones comerciales que me han hecho sentir sexy. Una por cada década.

La de los 80: Oh yeah. Incluida en la banda sonora de la mítica película El secreto de mi éxito. Siempre he pensado en lo complicadamente fácil que debe ser crear semejante pelotazo con tan pocos recursos: "Oh yeah. Oh yeah. Oh yeah. The moon, beautiful. The sun, even more beautiful. Oh yeah. Oh yeah. Oh yeah. Beautiful. Oh yeah. Oh yeah. Good time". Repetitiva, sintética y absolutamente genial.

La de los 90. No hay otra: I'm too sexy. A mí esta canción me pilló en plena pubertad: granos, muchas hormonas y Lewi's. Por aquella época las chicas éramos todas preciosas y nuestros partners... Nuestros partners eran pequeños seres desproporcionados, de cabeza menuda, nariz y orejas grandes y vello indefinido bajo la nariz. Unos cocos adorables. 

My humps sería la de 2000. Ésta era puro pegamento para los oídos. Un hit donde doña Fergie se lucía a más no poder -Apunto. No hay My humps sin Fergalicious-.

Son todas en inglés. Sí, porque cuando una no conoce bien el idioma, la canción se vuelve onírica e increíblemente maleable. Y, como por arte de magia, se convierte en el mejor vestido del mismísimo Hervé Leger.

lunes, 24 de noviembre de 2014

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

Después de estar en la cama dos días con migrañas (oscuridad, silencio y ayuno), ¡coño! una se siente más viva. Algo de bueno tenían que tener las jodidas. Que, cómo bien dice mi madre, "es que no nos damos cuenta lo bien que se está cuando se está bien". Pues eso, date cuenta ¡y a vivir!


¿Cuántas veces me he regalado esta canción por las mañanas? Psss... tropecientas. Hoy repito.

martes, 4 de noviembre de 2014

Ángel o demonio.

Estaba yo recordando el bar Azul de la calle Pizarro en Zaragoza. Qué buena música. Qué buen ambiente. Era tan pequeño que parecíamos estar todos en familia. Pero todo lo contrario, por ese bar se presentaba gente de aquí y de allá. Gente con gustos musicales dispares: desde el pop más azucarado, hasta el rap más corrosivo. Y qué bien lo pasábamos, oiga. Así. Así es como se educan los oídos, escuchando un poco de todo.
El bar Azul era el punto de encuentro con el novio y con los amigos. Era tan perfecto para empezar la noche como para terminarla. Era tan cojonudo que hasta se dejaba caer el tío más bueno del instituto de vez en cuando, ¡ja! Entonces era cuando la menda lerenda salía de su "zona de confort" (algo así como si El Huesca jugase en casa, pero lo hiciese contra el Real Madrid).

Esto era, más o menos, lo que ocurría en mi cabeza.

-> ¡Fua! Mira quién ha llegado... ¡La madre que lo echó! ¡Olé, olé y olé! ¡Eso no es caminar, eso es hacerle cosquillas al suelo!

- ¡Venga, tira! Deja de babosear, que parece que no has visto hierba fresca en tu vida. ¡Y tenemos novio, recuerda!

-> ¡Pero qué novio ni qué leches! Tiraaa y vamos a divertirnos. Venga, dile a tu novio que vas al baño y pasamos por al lado del mazas.

- Va, un poquito de serenidad, aunque sea sólo por respeto a nuestro novio. Deja de girar la cabeza y vamos a divertirnos con lo que tenemos… ¡que muchas pagarían por lo que tú tienes al lado!

-> ¡Pero qué dices! ¿Pero no has visto lo bueno que está el otro? ¡Pero si está para hacerle un favor! ¡O los que quiera!

- Venga, venga, Pau, que la vamos a liar. Nuestro novio no se merece esto, guapa. Girémonos y terminemos la cervecica, que se está calentando. ¡Y deja de mirar pa'llá, que la estás liando!

-> Serás cenutria. ¡Que lo tienes al laaado! Y para mí... sí, sí... para mí que va sin novia.

- No hagas caso. ¡Y ríete! que nuestro novio creo que ha dicho algo gracioso.

-> Pedazo de mojigata. (…) A ver qué está bebiendo… ¡Coño, es zurdo!

- ¡Va, Pau! Nosotras como si nada. A lo nuestro. No es la primera vez que coincidimos con el chaval y siempre ha mostrado desinterés. Juega en otra liga, pajarita, no te olvides. Tú céntrate con lo que tienes: "Mejor cabeza de ratón, que...".

-> ¡Pero quién dice nada de jugar! Aquí se está hablando de mirar. De alegrarse la vista un rato. El chaval está a lo suyo y nosotras só-lo-mi-ra-mos.

- Pssss… ¿Qué es lo que decimos siempre nosotras, Pau? ¿eh? "Quién juega con fuego…". Venga, venga, a lo tuyo. Mira lo guapetón que está hoy nuestro novio. Non fotis.

-- Ok, ok. Echo una última miradita y ya me despacharé yo luego en casa. ¡Dios! ¡Qué hartita estoy de todo esto! ¿Por qué no habré nacido con una moral un poquito más relajada?


¡Zárágózá!



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