jueves, 28 de enero de 2010

CARLOTA, LA NIÑA MUERTA DEL ÁRBOL







Carlota tenía tan sólo doce años cuando murió. La encontraron un trece de octubre subida a un árbol, sin aliento y más fría que un témpano.

Al principio la gente pensaba que la cría estaba dormida o jugando con las hormigas. Pero después de tres horas alguien imaginó que era demasiado tiempo para estar a cuatro metros de altura. Sus vecinos decidieron azuzarla con un palo en busca de alguna reacción, pero Carlota no se inmutaba. El segundo intento fue elegir a uno de los vecinos para que escalara hasta su rama, pero Carlota era la única persona de todo el barrio capaz de subir a esas alturas. Después llamaron a los bomberos, pero ellos poco podían hacer. Hacía unos meses que se les habían quemado las instalaciones por culpa de su afición a las tostadas muy tostadas. En esos momentos, no tenían ni un triste hacha y hasta el próximo año no había presupuesto para comprar material nuevo.

Carlota seguía colgada. Era una mañana calurosa y la gente hacía turnos para velar por la pequeña desgraciada. Todos menos sus agobiados padres, ellos tenían otras ocho bocas a las que alimentar, así que lloraban la infortunia de su hija desde la cocina.

A las 15.00 h llegó la prensa. Hicieron cuatro fotos, cuatro preguntas y se largaron. Mañana sería portada del periódico local y seguramente de alguno nacional. La verdad es que últimamente no había muchos artículos de sucesos y éste era perfecto para reavivar el ansia del morbo popular.

Ya eran más de las 19.00 h y Carlota seguía anclada a la rama con su pequeña nariz pegada a la corteza. Desesperados, los vecinos decidienron hacer acopio de piedras e intentar mover el cuerpo a base de golpetazos. Mala idea. Si eran tan torpes como para no poder subir a un árbol, mucho menos podrían acertar a un blanco a cuatro metros. Las pedradas pararon justo después de romperle el último cristal a la Sra. Matilde, que muy amablemente, se había metido en el baño de su casa hasta que terminara el lance.

Pensaron incluso quemar el árbol, pero claro, las consecuencias eran tan dramáticas y radicales (sobretodo pensando en la cercanía de la casa de la Sra. Matilde) que lo desecharon inmediatamente.

Llegó la noche, ya refrescaba. Muchos vecinos habían dado por terminada la partida justo después del ridículo intento de Don José por sacudir el árbol, dejándolo apoyado cual oso al madroño. Otros se fueron depués de ver a cinco vecinos construyendo un castillo humado de no más de cinco segundos de vida. Al final ya no quedaba nadie y Carlota seguía ahí plantada.

Pasaron los días y los vecinos ya se habían habituado a tener un árbol con una decoración tan gore. Sí, había algunos que comentaban la desgracia de la pequeña, pero la conversación no iba más allá de cuatro frases y dos golpecitos en la espalda. Hasta la mismísima Sra. Matilde ya no suspiraba cuando abría las ventanas de su casa y veía a la pobre niña.

¡Qué lástima! quién le iba a decir a la pequeña Carlota que el destino le dejaría durante dos meses y veintitrés días postrada en la copa de un árbol, ulcerándose públicamente y a merced del viento.





(Escrito en octubre de 2008)

7 comentarios:

Enric Pérez dijo...

¡Caray chica! Este relato es de los que lo revuelve todo por dentro. Seguro que era en una encantadora zona de casitas, en los suburvios.

raúl dijo...

podrían ponerle un gorrico de papá noel en navidad, por lo menos, o algo. pobre carlota! me esperaba un final + feliz, pero me ha gustado el punto burtoniano del relato.

Alehandro dijo...

Muy buena la foto (del heraldo supongo).
No recuerdo nada de aquel evento pero me quiere sonar. Me recuerda a cuando voló el arco del arzobispo por un golpe de viento en la plaza del Pilar. Pero yo no conservo documento gráfico del evento. Miento, sí que lo conservo.

Möbius el Crononauta dijo...

Mmm me ha recordado un poco a "El barón rampante", si no te la has leído hazlo, seguramente te gustará

Salud

Lobo de Bar dijo...

Joer, ¿dónde está Spiderman cuando se le necesita?

Apuf dijo...

Joer, se me ha quedado mal cuerpo... Me tienes que explicar de dónde sale la foto.

edhigy dijo...

Enric y Raúl, prometo que el próximo relato será más digestivo x:D

Alejandro, he de investigar sobre esa historia, sin duda, de lo más interesante.

Möbius, lo haré. De hecho, tu recomendación de Fawlty Towers la tengo ya descargada y lista para ser visionada.

No sé, Lobo, estos súper héroes son unos informales.

Apuf, la foto es de una fotógrafa oriental; japonesa, creo. Pero no recuerdo exactamente de dónde la saqué.