miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿PAU GARGALLO?

¡Venga, hombre! Ésa ha sido mi exclamación al salir del MNAC (Museo nacional de arte contemporáneo de Barcelona). Y no, no voy a hablar del Monasterio de Sigena, tema turbio donde los haya sobre la adquisición de arte sacro. Que va.

Hace unos días que me andan recomendando una exposición temporal del MNAC, desde aquí hago lo propio y os invito a que vayáis a verla. "Joies d'artista" muestra el acercamiento que tuvieron algunos artistas al mundo de la joyería, haciendo un repaso desde el modernismo hasta la vanguardia del s. XX.

Mi sorpresa ha llegado cuando me he cruzado con la obra de mi escultor favorito, Pablo Gargallo. Y es que le han traducido el nombre al catalán... ¿Mande?

Muy serena, me he dirigido al mostrador de información y, tras sugerirme uno de los empleados la dificultad de poder hablar con el/la comisario/a de la exposición, he decidido poner una denuncia como consumidora al MNAC. Pidiendo que el nombre del escultor aragonés, Pablo Gargallo, sea corregido tanto en las cartelas, como en las proyecciones y en el catálogo de la exposición.

Después de este episodio, he proseguido con mi recorrido por el bello Palau Nacional, donde hay una estancia dedicada íntegramente a Gargallo (dentro de la exposición permanente de arte moderno). Una vez más, el nombre ha sido traducido.

Pero, oigan, ¿por qué se permiten cambiar el nombre de Pablo Gargallo? o, por ejemplo, ¿por qué no cambian también el de su homónimo Pablo Picasso? ¡Ah! claro, será que Pablo Gargallo se apellidaba Gargallo Catalán, ¡claro, será por eso! el segundo apellido es el que les da licencia al cambio (Pau Gargallo i Catalán). ¡Ojo! Tampoco quiero omitir información. Efectivamente, Pablo Gargallo pasó muchos años viviendo en Barcelona cuando él y su familia emigraron desde Aragón en busca de trabajo. Aunque también es cierto que más años vivió en París. Así que, señoras y señores, ésta no me parece razón de peso que justifique el descaro y la falta de respeto por el nombre del artista.

No obstante, Pablo Gargallo no es el único al que se la he "catalanizado" el nombre. El ejemplo más claro lo dejo aquí, en esta foto. Donde ni siquiera se respeta la firma del propio artista por parte del MNAC. Sus razones tendrán.



P.D. Más de una vez he escuchado en boca de familiares y amigos decir que en el franquismo se les obligaba a "españolizar" el nombre a los neonatos. Práctica denunciada y detestada por muchos. Pero a la vista está que, pasadas unas décadas, algunas de estas personas han pasado a formar parte de la misma panda de autoritarios irracionales.

Sé que alguno/a me tachará de anticatalana. Craso error. Simplemente estoy en contra de toda política que desvirtúe una realidad, de la imposición, del arrancar raíces y de la falta de respeto. Sea aquí, en Cataluña; en Aragón o en Cincinnati.

8 comentarios:

Lobo de Bar dijo...

Efectivamente, era muy franquista lo de traducir los nombres, no hay más que ver el NODO o los libros que hablaban de "Federico" Nietszche, "Adolfo" Hitler, "Juan Jacobo" Rosseau, etcétera.

Es como si en las exposiciones de la Tate rotularan a "Paul" Picasso o a "Paul" Gargallo...

Hay gente que se empeña en ir hacia atrás...

edhigy dijo...

…y cambiar la historia.

Apuf dijo...

Completamente de acuerdo contigo, Paula, y mi más sincera enhorabuena y agradecimiento por tu reacción ante lo sucedido. Yo tampoco me considero anticatalana, pero al Papa lo que es del Papa, que se dice (y no me refiero sólo a los famosos bienes de la franja).

Tanto llenárseles la boca reclamando el respeto a lo suyo, sería un detallazo por su parte que, igual que muchos de nosotros compartimos la idea de que están en su derecho, fueran ellos quienes hicieran lo mismo con lo de los demás. Que saliera el señor Carod Rovira, por ejemplo, y dijera: "Yo no me llamo José Luis y Pablo Gargallo no se llamaba Pau". Pero eso no lo verán mis ojos...

De todas formas, Paula lo de Gargallo i Catalán no se si lo habrás dicho de coña pero mira... http://ca.wikipedia.org/wiki/Pau_Gargallo_i_Catal%C3%A1n

edhigy dijo...

¡Vaya! No recordaba la anécdota de Carod Rovira, pero es el ejemplo perfecto.

P.D. Lo de "i Catalán" lo sabía, me he estado documentando antes.

raúl dijo...

un patinazo, desde luego, los nombres propios no deben ser objeto de traducción. mal hecho. y bien hecho por protestar.

edhigy dijo...

Gracias, Raúl. Aunque tengo la sensación de que esta entrada en el blog es más efectiva que la denuncia tramitada.

1127 dijo...

Pues yo me considero anti-catalanista. Concretamente, anti "la actitud victimista de todos están en nuestra contra" y anti "vamos a probar a imponer lo nuestro dentro y fuera de nuestra frontera".
Son muy cansinos, y su cansinez les resta razón en sus actos.

Gran entrada, compañera!!

edhigy dijo...

Gracias, 1127.

Me enviaron una carta del MNAC recordándome que en las cartelas en castellano ya ponían su nombre en castellano; que Pablo Gargallo fue "un aragonés de expresión catalana"; que el mismo se hacía llamar Pau y que era catalanohablante. Por otro lado hablé con Antón Castro, director del suplemento Artes y letras del Heraldo de Aragón, el cual me comentó que este era una polémica que venía de lejos. Así que imagino que poco se puede hacer por que se respete el nombre de este ilustre aragonés.

Pero, señores, falsear la historia está francamente mal. Que uno se acostumbra y empieza a cambiar a cambiar a cambiar y termina teniendo una mentira por pasado.