martes, 7 de agosto de 2007

MAMÁ, LA GRAVEDAD ME METE MANO



La última vez fue en el FIRE (festival independiente de la ribera del Ebro, en Gallur). Muy recomendable...

Chimo Bayo a los aparatos. Y yo, que tengo el poder de la oportunidad, meándome a ritmo de "Ésta sí, ésta no...". Dios! no aguantaba más. Con un rapidísimo "¡¡chicos, me piro al baño, sujetadme esto!!" salí por patas de la cancha de basket, salté la minipiscina-meadero, corrí entre la gente que bailaba en el segundo escenario y de un brinco me metí al wc.

Después de despachar dos gintonics y una cerveza, recordé angustiada que Chimo seguía en el escenario, y que, seguramente, estaría a punto de acabar. Metí la directa para atravesar las viejas piscinas municipales lo más rápido posible. ¡¡¡Uno, otro y otro!!! Maradona en sus tiempos no driblaba ni la mitad de bien que yo aquella noche. Pero claro, él pisaba el césped con botas de tacos y yo, hacía lo propio, con unos sencillos "maripís".

En fin, que se lo puse a huevo y, una vez más, la gravedad hizo que mi culo besara el suelo y, por qué no, que rebotará un par de veces como propina.

Lo peor no fue joderme la rodilla, ni manchar mi impoluto pantalón blanco, ni siquiera escuchar cómo la gente de los alrededores comentaba el hostiazo. Lo peor, queridos míos... ¡¡¡fue que me quedé sin ver el final de Chimoooo!!!.

Eso sí, reafirmo mi creencia; la gravedad es una tía muy zorra a la que, una vez al mes, le gusta sobarme el culo.

1 comentario:

El callejón de los negros dijo...

Chimo terminaba siempre en el lavabo, me extraña no te lo encontrases....

Saludos
Antonio