domingo, 19 de septiembre de 2010

ADIÓS, JOSÉ ANTONIO


Hoy ha muerto uno de mis grandes, José Antonio Labordeta. No tengo palabras, sólo agradecimientos por la pasión con la que defendió Aragón y a sus gentes. Aragón una tierra que, como muchas otras, ha sido ninguneada en beneficio de otras. En tiempos de Franco la defendió como cantautor; años más tarde, como diputado en el Congreso exigiendo los derechos de los aragoneses.
Muchos lo recordaréis por su entrañable programa Un país en la mochila, donde viajaba por los rincones más desconocidos de nuestro país, entrevistando al que siempre pensó que nada tenía que decir. También fue escritor y profesor, aunque su faceta más conocida fue la de cantautor. Su Canto a la libertad para muchos de nosotros es el verdadero himno de Aragón.


Descanse en paz.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

"Recuérdame
como un árbol batido
como un pájaro herido
como un hombre sin más.
Recuérdame
como un verano ido
como un lobo cansino
como un hombre sin más."

No soy aragonés pero habito en la universalidad de sus ideas.

raúl dijo...

hasta 5 horas de espera para la capilla ardiente he visto en las noticias (curioso concepto, ahora que lo escribo "capilla ardiente"), sólo los muymuy queridos consiguen eso!!

Enric Pérez dijo...

Fue, es y seguirá siendo grande.

edhigy dijo...

¡Amén!

Möbius el Crononauta dijo...

Lástima que en el Parlamento no hubiera más como él.

Un gran tipo.

DEP

edhigy dijo...

Pues sí. Nuestro mejor fichaje. En alguna entrevista le oí decir que estaba alucinado de lo famoso que se había vuelto su vídeo de "¡A la mierda!" en YouTube.

Apuf dijo...

Yo, sinceramente, no me esperaba semejante despliegue ante la noticia de su muerte. Minutos en los informativos nacionales, en la radio, manifestaciones populares... Me ha sobrecogido. Lo que no me ha gustado nada es que la medallita que le ha concedido nuestro Gobierno Autonómico haya sido a título póstumo. Estaba convencida de que hacía años que se la había merecido.

Estaba acostumbrada a ver al Abuelo por la ciudad; cruzarse con Labordeta era como pasar por la puerta de un monumento que siempre está, sólo que él era un "monumento móvil", digamos. Aún seguiré esperando encontrármelo detrás de alguna esquina.

edhigy dijo...

Yo me lo crucé poco, la verdad. Pero uno de esos días me hinché de valor y le saludé: Buenos días, señor Labordeta.

Una pena no haber estado en Zaragoza. Me hubiera unido a esas manifestaciones.